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miércoles, 2 de septiembre de 2015

Descubierto un "delfín de río" fósil en rocas marinas de Panamá


ENÉSIMAS NUEVAS
Alexis Pardillos
Fuentes: SINC, PeerJ
 
Foto: Nicholas D. Pyenson / Smthsonian Institution


Encontrados en Panamá los restos de un delfín de río, ya extinguido, que podría facilitar el conocimiento de la evolución de estos mamíferos acuáticos.

Las muestras, con una antigüedad de unos seis millones de años corresponden a la que se ha venido a denominar Isthminia panamensis, una especie que vendría a rellenar, según científicos del Instituto Smithsonian , en E.E.U.U., algunos vacíos en el árbol evolutivo de los delfines.
 
Recreación de Isthminia panamensis / Julia Molnar / Smithsonian Institution

Los restos fósiles, consistentes en el cráneo, la mandíbula con la dentadura casi completa, parte del omoplato derecho y un par de huesos de la aleta, evidencian un majestuoso ejemplar de unos tres metros de longitud que murió cerca de las costas de Piña, en la actual República de Panamá.

Parece ser que los delfines provienen del Mesonyx, género de mamíferos cordados prehistóricos, ya que poseían dedos con pezuña en lugar de garras, perteneciente a la familia Mesonychidae, orden Mesonychia.  No obstante existen divergencias en cuanto al origen de este grupo de mamíferos acuáticos.
Mesonyx / Imagen: Tardiscat 
Aquel Mesonyx vivió aproximadamente hace entre unos 95 y 52 millones de años, durante el Eoceno, en el hemisferio septentrional, donde era un rápido y voraz depredador.

La especie comenzó a acercarse al agua para cazar y acabó adaptándose, así, a la vida en este fluido. Empezó, de este modo, el cambio evolutivo que dio lugar a los actuales delfines.

Con el tiempo, el Mesonyx perdería su pelaje. Sus patas delanteras se retraerían para ser usadas como remos y las traseras se atrofiarían. Las fosas nasales irían desplazándose a la parte superior de la cabeza, para poder respirar sin salir del agua  y las mandíbulas dentadas se afilarían cada vez más para propiciar mortales mordeduras a sus presas.
Gráfico que mostraría la evolución del Mesonyx hasta el Delfín


Según indican los científicos del Smithsonian, si bien ballenas y delfines provienen de ancestros terrestres que evolucionaron en mamíferos acuáticos, los delfines de río hicieron un camino inverso al volver de la tierra a ecosistemas de agua dulce, a la vez que aseveraron que Isthminia sería el pariente más cercano de los delfines del rio Amazonas.

Dentro del mundo de los  delfines es interesante señalar la diferencia entre los delfines oceánicos (familia Delphinidea) y los delfines de río (familia Platanistoidea), ambos grupos Cetáceos Odontocetos pero de familias diferentes.

La familia de los delfines de río está compuesta en la actualidad solo por cuatro especies, una de ellas probablemente ya extinguida, conociéndose mucha más variedad en el mundo fósil.

Y  es a esta última familia de delfines de río a la que, por sus características, pertenecería esta nueva especie descubierta en Panamá, cuyo hallazgo, entre rocas de origen marino, revelaría su hábitat  oceánico, donde parece que ya desarrollaba su vida aquel maravilloso delfín.

 

 
 
 

viernes, 7 de agosto de 2015

Nuevas desde Atapuerca: Un mapa geomorfológico y nuevos restos homínidos

ENÉSIMAS NUEVAS
Alexis Pardillos.
Fuente: SINC, EIA



Ya desde finales del siglo XVIII hubo visionarios que, conocedores de esta interesante  sierra situada en el Noreste de la cuenca del Duero, en la provincia de Burgos, en una constante negociación con las administraciones, se tornaron admiradores y protectores de ella, hasta que en 1977 se consolidó un grupo de expertos, el Equipo de Investigación de Atapuerca (EIA), cuyos sucesivos descubrimientos obtuvieron el reconocimiento del lugar como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 2000, siguiendo desde entonces dándonos sorpresas cada temporada de excavaciones que se sucede.

La pequeña serranía, con una colina de 1.085 metros de cota máxima sobre el nivel del mar, fue formada hace unos dos millones de años por arenas, calizas y areniscas de origen marino con una edad de unos 100 millones de años, y posteriormente utilizada, durante generaciones, por diversas especies del género homo para su asentamiento y el desarrollo de sus vidas, en un estadio crucial para nuestra evolución.

Las investigaciones del año 2013 concluyen que la sierra habría estado habitada por poblaciones enlazadas desde que llegaron los primeros hombres hace 1,4 millones de años y hasta más allá de la extinción del Homo neanderthalensis, del que se sabe que habitó la serranía pero solo por sus útiles hallados, y no, aún, por ningún resto humano fósil encontrado.

Ahora, quince años después de ser la zona declarada Patrimonio de la Humanidad, y con miles de descubrimientos fósiles extraídos de sus entrañas, Atapuerca, nos sorprende de nuevo, por un lado, con nuevos hallazgos del EIA de cráneos de homínidos de en torno a 430.000 años en la Sima de los Huesos, y por otro, con un detallado mapa geomorfológico completo de la zona que nos muestra como se formó la sierra y su entorno, obra de científicos del CENIEH.

Publicado un mapa geomorfológico de la Sierra de Atapuerca y su entorno

Científicos del CENIEH, Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana, en Burgos, han elaborado recientemente un mapa geomorfológico del área, dada su gran riqueza e importancia, especialmente paleoantropológica. 

El plano, que abarca 207 kms2, englobando la Sierra de Atapuerca  y el Valle Medio del Arlazón, analiza la geología del terreno y su formación, sobre todo durante el Cuaternario, hace unos dos millones de años, cuyas transformaciones son las que ahora principalmente conforman el peculiar paisaje.

Las formas características de la sierra se originaron por efecto de la erosión durante el  Neógeno, hace entre 23 y 2,5 millones años, cuando la cuenca del Duero estaba aun cerrada y no evacuaba al Atlántico.

Cuando la cuenca del Duero se abrió paso a aquel océano, se formaron terrazas fluviales, que a su vez originaron los valles fluviales actuales. En este valle se produjo la transformación en catorce etapas diferenciadas por sus distintos niveles freáticos.

“Los ríos de las etapas más antiguas fueron los responsables de la disolución de las calizas en la Sierra de Atapuerca y la formación de las cavidades donde se encuentran los yacimientos”, explica, para SINC, Alfonso Benito-Calvo, autor principal del mapa y el estudio, publicado en Journal of Maps.

El mapa geomorfólogico elaborado por CENIEH

Pulse  AQUÍ  para ir al documento del mapa completo.

Descubiertos cráneos de homínidos de unos 430.000 años de antigüedad

La última campaña de excavaciones del EIA, que concluyó este pasado més de julio, revela el descubrimiento en la Sima de los Huesos de varios restos de cráneos de una especie homínida con una antigüedad, a falta de más análisis,  de unos 430.000 años.

Según Juan Luis Arsuaga, codirector de las excavaciones, se están montando 17 cráneos encontrados en otras campañas y alguno de estos fragmentos podría completar alguno de ellos. Además han aparecido restos que podrían pertenecer a otros individuos. 

Algunos de los restos están procediendo a ser analizados en laboratorio más en profundidad.

Pronto tendremos más noticias desde Burgos en relación a este hallazgo.



Una retrospectiva del colosal yacimiento

Ya desde 1782, Manuel Francisco de Paula, vicario de la comarca, puso en relevancia la importancia de la sierra, en concreto de las denominadas Cueva Mayor y Sima de los Huesos, que plasmó en plano y cuyo estudio fue enviado en 1795 a D. Tomás López para su inclusión en el Diccionario Geográfico-Histórico, que éste estaba elaborando.

D. Felipe de Ariño y López, Gobernador Civil de Burgos jubilado, solicitó en 1863 a la reina Isabel II una concesión para poder realizar en el área investigaciones de carácter geológico y arqueológico, dado el gran interés que ya para aquella época la mágica serranía iba despertando.

En 1868, Pedro Sampayo y Mariano Zuaznávar elaboraron un trabajo que, más adelante, en 1910, encandiló a nuestros más grandes expertos en Arqueología del momento, Henri Breuil, Hugo Obermaier y Jesús Carballo.

La Guerra Civil española paralizó cualquier tipo de excavación e investigación y no fue hasta 1951 cuando un activo e inquieto grupo espeleológico, el Grupo Espeleológico Edelweiss, reanuda las actuaciones para seguir investigando la sierra y sus cavidades. Fruto de este empeño fue toda la topografía de la zona y la catalogación de todas y cada una de las cavidades de la formación.

En 1962, José Luis Uribarri, miembro del citado grupo espeleológico, descubre en la Trinchera del Ferrocarril vario Huesos fosilizados. Así pues entre 1964 y 1966 se realizan las primeras excavaciones arqueológicas y en 1972, el mismo grupo, bajo la coordinación de aquel, descubre la Galería del Sílex. Además, es en esta época cuando, gracias a las gestiones de dicho grupo de investigación, se impide la expropiación forzosa del área para ser utilizada como campo de maniobras militar. Es a partir de entonces cuando se inicia la tramitación para declarar Atapuerca como Monumento Histórico Artístico, reconocimiento que no se obtiene hasta 1987.

El descubrimiento en la Sima de los Huesos de los primeros restos de Homo heidelbergensis, en 1976, favoreció que en 1977 se presentara el proyecto para la creación del Equipo de Investigación de Atapuerca. Desde entonces ha sido imparable la recolección de muestras y esclarecedor el mapa evolutivo humano que se ve generando con su estudio.

En 1992, cuando Miguel Indurain arrasaba con su bicicleta por toda la geografía europea, en la Sima de los Huesos se encontraban multitud de restos bien conservados de Homo heidelbergensis, como aquel cráneo-5 que, en honor al deportista navarro, se vino a denominar Miguelón y que el desarrolló de las investigaciones nos fue desvelando que la vida de su desafortunado portador sufrió un trágico acontecimiento, en forma de dura pedrada, que posteriormente desencadenó su muerte.

 Foto: Cráneo de Miguelón / Junta Castilla y León

En 1994, se descubrieron, en el yacimiento de la Gran Dolina, los restos de un individuo que datarían de unos 850.000 años de antigüedad. El hallazgo fue producido por Aurora Martin, quien ahora es Coordinadora del Museo de la Evolución Humana, en Burgos, España, y el individuo, que posteriormente se catalogó como Homo antecessor,  vino a denominarse afectivamente “Niño de la Gran Dolina”.

En 2007 se descubren restos de la primera especie homínida, aun sin catalogar, que debió habitar la sierra, hace unos 1,2 - 1,3 millones de años, encontrados en la Sima del Elefante. 

En la campaña de 2012, además de encontrar restos de Homo heidelbergensis, se hallaron herramientas, y algo muy curioso, único, restos de un oso que habitó la zona, entre oso pardo y oso de las cavernas, el “Ursus dolinensis” u Oso de la Dolina.

En 2013 se encontró un pequeño cuchillo de sílex, que data, según los expertos de aproximadamente 1,4 millones de años.

En la actualidad, tras los últimos descubrimientos de la campaña de este año 2015, el Equipo de Investigación de Atapuerca, dirigido por José María Bermúdez de Castro y por Juan Luis Arsuaga, que tantos éxitos científicos han cosechado, se esfuerza por esclarecer el panorama de la Prehistoria en aquella sierra burgalesa, además de mantener constante aquella pasión por el descubrimiento de nuevas especies homínidas.







lunes, 22 de junio de 2015

Hallado sapiens bichozno de un neandertal

ENÉSIMAS NUEVAS.
Alexis Pardillos.
Fuentes: SINC, Nature


Oase 1, Imagen: Svante Pääbo, Max Planck Institute for Evolutionary Anthropology / Nature



Últimos estudios sobre ADN del genoma humano, publicados en la revista Nature y realizados sobre restos hallados en febrero del año 2002, en Rumanía, revelan que uno de los individuos a los que pertenecían aquellos restos era un Homo sapiens descendiente de un Homo neanderthalensis, fruto del  tan buscado eslabón, en los últimos tiempos, entre ambas especies.

Los restos, una mandíbula con una datación de entre unos 35.000 y 40.500 años de antigüedad y un cráneo de otro individuo, fueron encontrados por tres espeleólogos en la denominada cueva Peștera cu Oase, y por ello denominados Oase 1.

A medida que los sapiens, salidos de África, se iban adaptando a la zona europea, tradicionalmente ocupada por neandertales, hace unos 35.000 a 45.000 años, éstos últimos iban desapareciendo. Pero hubo tiempo para un cruce racial, que ya se evidenciaba tras los pasados hallazgos en nuestro mismo ADN, y he aquí su registro genético. 

El estudio ha sido desarrollado por el profesor David Reich, investigador en el Harvard Medical School (EE UU), que lidera el trabajo junto al profesor Svante Pääbo y su equipo, del Max Planck Institute for Evolutionary Anthropology, de Leipzig, Alemania,  que sigue el rastro de ese 2 a 4% neandertal de ADN del que en la actualidad  se compone el  genoma humano de cada uno de los homo no africanos.

La muestra,  Oase 1, el fósil de homo sapiens moderno más antiguo encontrado en Europa hasta la fecha, parece presentar una filiación neandertal en su genoma de entre un 6 y un 9,4%, muy superior al de ningún registro analizado hasta la fecha.

Esto parece evidenciar que ese individuo procedía de un cruce con un neandertal realizado en aproximadamente una quinta o una sexta generación previa, unos 200 años antes de su propia existencia. 

Así pues podríamos encontrarnos ante el bichozno o el pentanieto de aquel Homo neanderthalensis que se fundió con nuestra especie.

A pesar de que los análisis revelan que la mandíbula presenta mayores semejanzas genéticas con asiáticos del Este y con nativos americanos, su aportación de ADN neandertal en nuestro genoma parece innegable, cuya mezcla además potenció e instauró nuevas  defensas en nuestro organismo.

Efectivamente no fue negativa para aquellos primeros hombres modernos ni para los actuales, no envileció la especie humana si no que, tal y como propuso un estudio de investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidadde Stanford, al contrario, aquella mezcla fortaleció nuestro sistema inmunológico introduciendo  nuevas variantes de genes, entre ellos los HLA, que pasaron a reconocer  y destruir los nuevos patógenos con una variabilidad y flexibilidad tal y como requería la rápida evolución de los propios virus. Es por aquellos antígenos generados en todos los descendientes de aquella mezcla que, por ejemplo, podemos reponernos rápidamente de un catarro, gozando, en general la especie humana, de un excelente sistema inmunológico.








sábado, 9 de mayo de 2015

Identificados dos fósiles al analizar con cabeza

ENÉSIMA CENTURIA
Alexis Pardillos.

Imagen Odaraia alata del estudio de Javier Ortega-Hernández
 
Identificados en una investigación dos fósiles que traerán de cabeza, durante un tiempo, a los expertos científicos e investigadores paleobiologos, entre otras cosas, por su importancia capital para el estudio de la evolución animal, ya que, con una antigüedad de unos  510 millones de años, estas  muestras presentan rasgos bien conservados de lo que es un sistema neuronal, con su tejido neural fosilizado, estableciendo con ambas muestras una comparativa entre los más antiguos artrópodos de formación blanda y estructuras de vida con una capa superficial más dura donde parecieron generalizarse los primeros sistemas cefálicos conectados neuronalmente.

Los especímenes que se han estudiado pertenecen al grosso de la Colección del Smithsonian National Museum of Natural History, en Washingtong D.C., Estados Unidos.

El sistema neuronal primigenio descubierto se compone de un “esclérito” duro en la parte anterior que se conecta a través de trazos o hilos nerviosos a órganos como los ojos en la parte delantera.

El estudio se realizó con especímenes fósiles de Helmetia expanasa y Odaraia alata  recolectados durante el siglo XX en el yacimiento de Burguess Shale en el Parque Nacional de Yoho en la provincia de la Columbia Británica, en Canadá.


Imagen de Helmetia expanasa del estudio de Javier Ortega-Hernández


Hace más de 500 millones de años que un enterramiento súbito de organismos invertebrados por flujos de arcilla fue formando el que hasta el día de hoy es uno de los más ricos y privilegiados yacimientos del Cámbrico Medio en el mundo. Descubiertas en 1909 por Charles Walcott, reconocido paleontólogo estadounidense, las lititas de Burguess Shale, desde entonces, no han dejado de aportar fascinantes y detalladas pruebas fósiles, sobre todo de organismos de difícil preserva por su estructura blanda sin conchas ni esqueletos externos mineralizados, como los celentéreos y moluscos.

“Los cerebros se fosilizan sólo si las condiciones son las adecuadas. Por ejemplo, si un animal es enterrado de repente en condiciones de poco oxígeno que son ricas en ciertos minerales, como el carbono, el tejido neural tendría la oportunidad de fosilizarse”, dijo Javier Ortega-Hernández, becario de investigación en Paleobiología de la Universidad de Cambridge en el Reino Unido, y autor del estudio.

El descubrimiento facilita el conocimiento de la reconstrucción de la arquitectura segmentaria de la cabeza en los artrópodos tempranos esclerotizados, demuestra el profundo parecido entre todas las características exoesqueléticas en una evolución continua con diferentes tipos de organización corporal y en definitiva marca un espectacular punto de referencia en la investigación de la formación y evolución de la cabeza.

Por otra parte, y en este último sentido, esta investigación marca también un hito científico al “converger dos campos aparentemente no relacionados, la neurología y la paleontología”, dijo Greg Edgecombe, investigador de la evolución de artrópodos en el Museo de Historia Natural de Londres, el cual no ha tomado parte en el estudio.


domingo, 12 de abril de 2015

Dilema evolutivo entre australopitecos

ENÉSIMAS NUEVAS.
Alexis Pardillos.
Fuente: Nature, El País

A pesar de los grandes avances tecnológicos que se han acometido y de los conocimientos que se han adquirido hasta la fecha en diferentes materias, todavía hay muchos temas sobre los que no se tiene un dominio absoluto y de los que su orígenes y desarrollos vienen fundamentados en las hipótesis y conjeturas que se han podido ir barajando a la vista de las pruebas existentes y descubiertas en torno a aquellos asuntos. Tal es el caso de circunstancias como el origen del Cosmos, de la Humanidad o incluso del mismísimo lenguaje, que a diario y en multitud de formas, hablamos en todo el planeta.

De este modo, en ocasiones, cuando se suceden nuevos hallazgos y descubrimientos, éstos modifican sustancialmente las teorías existentes, incluso llegan, a veces, a echar por tierra interpretaciones que se habían constituido casi como auténticos axiomas del conocimiento, ante la falta de otras evidencias que demostraran lo contrario.

Y eso es lo que está sucediendo a raíz de los últimos estudios sobre unos restos fósiles hallados en Sudáfrica hace ya 21 años.

Hasta las últimas investigaciones en materia de paleoantropología evolutiva, se había establecido como el momento de la separación del linaje humano del de los chimpancés, hace en torno a unos 4,5 y  7 millones de años, y como abanderados de aquel cambio, que nos comenzaba a separar de aquellos antiguos primates, los géneros bautizados como Australopithecus (Austral: del Sur/Pithecus: Mono) y Ardipithecus (Ardi: Suelo/Pithecus: Mono). Habiéndose conseguido distinguir diferentes especies dentro de los unos y los otros, todos fueron considerados, en base a la interpretación de algunos científicos y en un cómputo general, como los primeros homínidos.

Entre todos aquellos, fue uno (una, por su sexo), el que se llevó la palma como el representante más antiguo de los homínidos. Fue un 24 noviembre, en 1.974, cuando un joven Donald Johanson, paleoantropólogo norteamericano, descubría en Hadar, en la región de Afar en Etiopía, y uno tras otro, los diferentes trozos de huesos que posteriormente constituirían el 40% del esqueleto del que fuera a catalogarse científicamente como A.L. 288-1, definido específicamente como Australopithecus afarensis, con una antigüedad de en torno a unos 3,2 millones años, y que popularmente fue bautizado con el nombre de "Lucy", en homenaje a aquel lisérgico tema de los Beatles, "Lucy in the Sky with Diamonds", que inundaba por aquellas fechas las revolucionadas emisoras de radio de todo el mundo.

Ahora, y tras los estudios publicados a primeros de este més de abril de 2015 en un artículo de la revista científica Nature, parece que se pone en duda aquella primacía de "Lucy" como la del primer género de homínidos después de los chimpancés.

Los restos fósiles en cuestión analizados (STW 573) y a cuya ancestral dueña ya se conoce como "Little Foot", fueron hallados en 1997, en el lugar hoy conocido como Sterkfontein, a 40 kms. de Johannesburgo, en Sudáfrica.


 Cabeza fosil de Australopithecus prometheus / Foto: Jason Heaton

El grado de incrustación en la roca y la fragilidad del material fosil son los culpables de que se hayan necesitado 13 años para separar los restos orgánicos de los  inorgánicos y para establecer científicamente la datación de los mismos, que en esta ocasión se ha realizado con la última técnica disponible, denominada cosmogénica, basada en el tipo de átomos de aluminio y berilio contenidos en el cuarzo en el que se halla incrustado el fósil, y cuyos resultados desprenden una antigüedad de alrededor de 3,67 millones años.

"Little Foot" también pertenece al mismo género que "Lucy", los australopitecos, pero con el apelativo de Prometheus para definir a esta nueva especie, y no solo podría ser más antigua que A. afarensis ("Lucy") si no que, además y de hecho, es sustancialmente algo más grande en cuanto a su tamaño y altura.  Si bien "Lucy" tenía una altura de 1,05 metros, "Little Foot" andaba por debajo del metro y medio, tenía un porte más robusto con hombros más fuertes, brazos más largos y, eso sí, con unos pies más pequeños que delataban su capacidad primigenia para subirse a los árboles.

Desde Enésima Centuria se ha elaborado un mapa actualizado de los principales  restos fósiles de los primeros homínidos en África para tener una visión general de este entramado evolutivo.

Puede pinchar sobre la imagen para ampliar el mapa


Si ya hasta la fecha de publicación de este estudio existían controversias sobre cual de las especies descubiertas podía posicionarse como la más antigua y considerarse el eslabón perdido entre  los homínidos y  aquellos primitivos chimpancés, el descubrimiento reciente del fosil más antiguo del género Homo en un área cercana a la de "Lucy" encadenaría evolutivamente a ambos, y ahora la aparición de este otro espécimen de pies pequeños, amplia el abanico de posibilidades y los científicos prevén para un futuro no lejano el acercamiento a un planteamiento más preciso de este universal dilema, en base al desarrollo de los estudios que se están llevando a cabo sobre este último homínido catalogado, entre otros.



sábado, 21 de marzo de 2015

Encontrados en Etiopía los restos fósiles del Homo más antiguo

ENÉSIMAS NUEVAS
Alexis Pardillos
Fuente: Scientific American, Science

Hace ya 50 años que se habían encontrado en Tanzania los restos fosiles homínidos que hasta ahora se habían considerado los más antiguos del género homo. Fueron los denominados Olduvai Hominid nº7 por ser encontrados en la Garganta de Olduvai en Tanzania. Fue en 1964 y el promotor del hallazgo el paleoantropólogo Louis Leakey, quien, junto a sus colegas científicos, anunció en la revista Nature el descubrimiento de una nueva especie para el estudio de la evolución humana, el Homo habilis. Los restos óseos están compuestos por una mandíbula inferior, partes de un neurocráneo y huesos de las manos, y los expertos determinaron su datación en 1,8 millones de años. Nuevos estudios sobre aquellos huesos con las más avanzadas técnicas computerizadas ofrecen, en un estudio reciente publicado en la revista Nature, la posibilidad de situar aquella especie en hace unos 2,3 millones de años, medio millón de años antes de lo que se pensaba hasta ahora.

Ahora, además, se han publicado las conclusiones de otro hallazgo revolucionario, para rastrear más aquella evolución, esta vez realizado en Etiopia, el 29 de enero de 2013 por Chalachew Seyoum, joven etiope estudiante en la Universidad Estatal de Arizona (E.E.U.U.), el cual quedó literalmente pasmado al vislumbrar aquella oscura mandíbula asomando entre sedimentos de 2,8 millones de años. Los restos encontrados en Ledi-Geraru, la mitad izquierda de una mandíbula inferior y cinco dientes, pueden resultar tambien un eslabón clave en el esclarecimiento de la evolución de la especie humana.


 Los fósiles LD 350-1 de 2013.  Fotografía del estudio. William Kimbel

Con los descubrimientos que se tenían hasta el día hoy  la existencia del género humano no se extendía más allá de los 2,3 millones de años, fecha en la que se dataron los más antiguos restos de homo habilis descubiertos. Así, entre estos y los últimos australopithecus catalogados, como la ya universalmente famosa Lucy hallada también en Etiopia y cuya especie vivió hace en torno a unos 3,9 y 3 millones de años, había una brecha de aproximadamente 1 millón de años, tiempos sobre los que reinaba la más absoluta carencia de muestras fósiles.

El entorno donde se halló el fosil se encontraba en una zona de pastizales y arbustos, cerca de un escenario con bosques, rios y lagos, donde campaban a sus anchas hipopótamos y cocodrilos.
Los investigadores autores del estudio publicado este mes en la revista Science  procedentes de Etiopia, Reino Unido y Estados Unidos y liderados por  Brian Villmoare de la Universidad de Nevada, concluyeron que aquella especie, cuyo mandibular vestigio se denominó LD 350-1, surgió hace unos 2,8 millones de años, destacando las señales evolutivas del especimen, en el que se aprecian algunos rasgos primitivos del género australopiteco y  otros modernos del género homo. Es por esto que dicha especie ha quedado catalogada, por el momento, como indeterminada.

Sin duda alguna, a medida que trascurre el tiempo van surgiendo nuevos hallazgos y descubrimientos que poco a poco van desvelando la fantástica  historia  de esa especie que fue evolucionando y que hoy precisamente se pregunta qué pasó y cómo fueron los avatares de aquel largo y vital camino.



martes, 3 de marzo de 2015

Hallado en Israel el cráneo del Sapiens que susurró a los Neandertales

ENÉSIMAS NUEVAS.
Alexis Pardillos.
Fuente: Nature, Scientific American.

Aproximadamente, entre el 2% y el 4% de los genes de  los actuales humanos, exceptuando a los africanos, corresponden al legado genético que en nosotros dejaron lo neandertales (Homo Neanderthalensis) como consecuencia del cruce de éste con nuestra especie hasta en dos ocasiones, hechos que se estimaba sucedieron  hace entre unos 80.000 y 50.000 años, una vez que la especie Sapiens había salido de África. Dichas estimaciones fueron realizadas en el año 2010 por Svante Pääbo y su equipo del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva, en Lepzig, Alemania, cuando demostraron aquellos porcentajes sobre estudios genéticos en casi 2000 personas de todo el mundo y a través de, por primera vez, la secuenciación del genoma del Neandertal.



Foto: Estudio Israel Hershkovitz y otros.

Pues bien, muy recientemente, a finales de enero de este mismo año, la revista Nature publicaba la noticia de un sorprendente hallazgo en Israel, los restos de un cráneo de unos 55.000 años perteneciente a un homo sapiens que vivió en un lugar y en un tiempo en los que el neandertal ya habitaba, cazaba y merodeaba durante milenios. Esto es, si bien en la cueva donde fue hallado el resto óseo, llamada de Manot, una gruta Kárstica en la Galilea Occidental, no se halló ningún resto neandertal, en otras cuevas de los alrededores, las de Amud, a 40 kms. al SE y las de Kebara, a 54 kms. al S, si se ha constatado, a través de la evidencia fósil, la presencia y  morada de aquellos en esos mismos tiempos. De este modo no solo habría muchas probabilidades, sino que el estudio del equipo codirigido por el científico Israel Hershkovitz evidencia que nuestra especie convivió con aquellos neandertales pues compartieron durante milenios habitat y entorno de caza, manejando incluso la posibilidad de que, o aquel cráneo perteneció a un/a homo sapiens que pudo hibridarse con algún individuo neandertal (no se conoce hasta la fecha el sexo del individuo al que pertenecía el cráneo aunque sí que tenía unos 20 años) o que incluso éste fuera fruto de aquella hibridación.




No obstante, fuera donde fuese, aquella hibridación no fue negativa para aquellos primeros hombres modernos, no envileció la especie humana si no que, tal y como propuso un estudio de investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad de Stanford, al contrario, fortaleció nuestro sistema inmunológico introduciendo  nuevas variantes de genes, entre ellos los HLA, que pasaron a reconocer  y detruir los nuevos patógenos con una variabilidad y flexibilidad tal y como requería la rápida evolución de los propios virus. Es por aquellos antígenos generados en todos los descendientes de aquella mezcla que, por ejemplo, podemos reponernos rapidamente de un catarro, gozando, en general la especie humana, de un excelente sistema inmunológico.

La cueva de Manot, a 220 metros sobre el nivel del mar, fue descubierta en 2008 cuando una excavadora limpiaba el terreno y resultó albergar en su interior un paraiso para los paleontólogos y antropólogos, un tesoro que llevaba sellado alrededor de 15.000 años. El interior de la gruta, con una longitud de 80  y una anchura de entre 10 y 25 metros, parece que fue ocupado durante el Paleolítico Inferior y el Paleolítico Medio. Los primeros en explorar la cueva, un grupo de espeleólogos aficionados, hallaron sobre una cornisa de la gruta la parte superior de ese cráneo sobre el que posteriormente investigadores, y através de pruebas de uranio radiactivo, determinaron  su edad  en 55.000 años.  En sucesivas campañas de excavación se ha obtenido abundante material como restos de animales y utensilios no descartando encontrar en un futuro más restos óseos sobre lo que sí sea posible realizar un análisis de ADN, dado que las condiciones en que se conservaron los restos de este primer cráneo hallado imposibiltan, según la opinión más realista de los entendidos, la existencia de materia con la que poder realizar dicha analítica.

El hallazgo dará mucho que investigar a los expertos y curiosos pues se trata de una pieza dentro de un entorno excepcionalmente importante que constata la convivencia de la especie humana con la especie neandertal en Oriente Medio, llenando así un vacio importante en el registro fósil del Homo sapiens en su travesía de Africa a Europa.

La noticia es de hace ya algo más de un mes, antes de la aparición de esta web, pero dada su gran relevancia y cercanía, Enésima Centuria, no ha podido obviar su publicación.