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lunes, 24 de agosto de 2015

Las primeras plantas con flores aparecieron en España



ENÉSIMAS NUEVAS
Alexis Pardillos
Fuente: SINC, PNAS

 Montechi vinalii / Foto: David Dilcher



Tras llevar más de 100 años descubierta, una planta fósil encontrada en España revoluciona el mundo de la Paleobiología, al poder constituirse como la planta con flores más antigua jamás descubierta. 

La planta acuática, denominada Montechia vinalii, se trata de una angiosperma (planta con flores) que se descubrió por primera vez hace ya un siglo en una localización del Pirineo aragonés, en Montsec, en la provincia de Lérida.  En los años 80 se volvieron a encontrar muestras de la misma especie en la localidad de Las Hoyas,  en Cuenca.

Las flores de la planta, que desarrollaba todo su ciclo debajo del agua dulce, no eran ni mucho menos como las flores actuales. No disponiendo  de todas las partes con que se configura una flor, la Montechia no presenta pétalos ni nectarios, al uso en las flores actuales, componiéndose cada uno de sus frutos de una sola semilla.  El aspecto es muy similar a las actualmente plantas existentes del género Ceratophyllum, que se utilizan en la decoración de acuarios para peces.

Esta especie botánica habitó las aguas dulces de aquella región española hace entre unos 125 y unos 130 millones años, cuando los iguanodones y los braquisaurios campaban a sus anchas por aquellos territorios cretácicos del sector Noroeste peninsular.

 Recreación de Montechia vidalii / Oscar Sanisidro

Ahora, nuevas investigaciones, tras analizar más de mil muestras, determinan que la planta, que se desarrolló abundantemente en esa amplia región, pudo ser coetánea o incluso anterior a Archaefructus sinensis, planta acuática angiosperma similar, que se desarrolló en China y que se consideraba, hasta ahora, la planta con flor más antigua.

El estudio, llevado a cabo por un equipo internacional de paleobiólogos y que cuenta con la participación del científico español, Carles Martín-Closas, ha sido publicado recientemente en PNAS (Proceedings of the National Academy ofSciences of the United States of America).

La investigación  de esta especie botánica prehistórica podría ayudar en el conocimiento de los procesos que llevaron a unas pocas plantas a diversificarse en la inmensa variedad de especies del reino vegetal, que en la actualidad, cubren nuestro planeta, aclarando, así, uno de los grandes misterios de la fitología.





viernes, 7 de agosto de 2015

Nuevas desde Atapuerca: Un mapa geomorfológico y nuevos restos homínidos

ENÉSIMAS NUEVAS
Alexis Pardillos.
Fuente: SINC, EIA



Ya desde finales del siglo XVIII hubo visionarios que, conocedores de esta interesante  sierra situada en el Noreste de la cuenca del Duero, en la provincia de Burgos, en una constante negociación con las administraciones, se tornaron admiradores y protectores de ella, hasta que en 1977 se consolidó un grupo de expertos, el Equipo de Investigación de Atapuerca (EIA), cuyos sucesivos descubrimientos obtuvieron el reconocimiento del lugar como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 2000, siguiendo desde entonces dándonos sorpresas cada temporada de excavaciones que se sucede.

La pequeña serranía, con una colina de 1.085 metros de cota máxima sobre el nivel del mar, fue formada hace unos dos millones de años por arenas, calizas y areniscas de origen marino con una edad de unos 100 millones de años, y posteriormente utilizada, durante generaciones, por diversas especies del género homo para su asentamiento y el desarrollo de sus vidas, en un estadio crucial para nuestra evolución.

Las investigaciones del año 2013 concluyen que la sierra habría estado habitada por poblaciones enlazadas desde que llegaron los primeros hombres hace 1,4 millones de años y hasta más allá de la extinción del Homo neanderthalensis, del que se sabe que habitó la serranía pero solo por sus útiles hallados, y no, aún, por ningún resto humano fósil encontrado.

Ahora, quince años después de ser la zona declarada Patrimonio de la Humanidad, y con miles de descubrimientos fósiles extraídos de sus entrañas, Atapuerca, nos sorprende de nuevo, por un lado, con nuevos hallazgos del EIA de cráneos de homínidos de en torno a 430.000 años en la Sima de los Huesos, y por otro, con un detallado mapa geomorfológico completo de la zona que nos muestra como se formó la sierra y su entorno, obra de científicos del CENIEH.

Publicado un mapa geomorfológico de la Sierra de Atapuerca y su entorno

Científicos del CENIEH, Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana, en Burgos, han elaborado recientemente un mapa geomorfológico del área, dada su gran riqueza e importancia, especialmente paleoantropológica. 

El plano, que abarca 207 kms2, englobando la Sierra de Atapuerca  y el Valle Medio del Arlazón, analiza la geología del terreno y su formación, sobre todo durante el Cuaternario, hace unos dos millones de años, cuyas transformaciones son las que ahora principalmente conforman el peculiar paisaje.

Las formas características de la sierra se originaron por efecto de la erosión durante el  Neógeno, hace entre 23 y 2,5 millones años, cuando la cuenca del Duero estaba aun cerrada y no evacuaba al Atlántico.

Cuando la cuenca del Duero se abrió paso a aquel océano, se formaron terrazas fluviales, que a su vez originaron los valles fluviales actuales. En este valle se produjo la transformación en catorce etapas diferenciadas por sus distintos niveles freáticos.

“Los ríos de las etapas más antiguas fueron los responsables de la disolución de las calizas en la Sierra de Atapuerca y la formación de las cavidades donde se encuentran los yacimientos”, explica, para SINC, Alfonso Benito-Calvo, autor principal del mapa y el estudio, publicado en Journal of Maps.

El mapa geomorfólogico elaborado por CENIEH

Pulse  AQUÍ  para ir al documento del mapa completo.

Descubiertos cráneos de homínidos de unos 430.000 años de antigüedad

La última campaña de excavaciones del EIA, que concluyó este pasado més de julio, revela el descubrimiento en la Sima de los Huesos de varios restos de cráneos de una especie homínida con una antigüedad, a falta de más análisis,  de unos 430.000 años.

Según Juan Luis Arsuaga, codirector de las excavaciones, se están montando 17 cráneos encontrados en otras campañas y alguno de estos fragmentos podría completar alguno de ellos. Además han aparecido restos que podrían pertenecer a otros individuos. 

Algunos de los restos están procediendo a ser analizados en laboratorio más en profundidad.

Pronto tendremos más noticias desde Burgos en relación a este hallazgo.



Una retrospectiva del colosal yacimiento

Ya desde 1782, Manuel Francisco de Paula, vicario de la comarca, puso en relevancia la importancia de la sierra, en concreto de las denominadas Cueva Mayor y Sima de los Huesos, que plasmó en plano y cuyo estudio fue enviado en 1795 a D. Tomás López para su inclusión en el Diccionario Geográfico-Histórico, que éste estaba elaborando.

D. Felipe de Ariño y López, Gobernador Civil de Burgos jubilado, solicitó en 1863 a la reina Isabel II una concesión para poder realizar en el área investigaciones de carácter geológico y arqueológico, dado el gran interés que ya para aquella época la mágica serranía iba despertando.

En 1868, Pedro Sampayo y Mariano Zuaznávar elaboraron un trabajo que, más adelante, en 1910, encandiló a nuestros más grandes expertos en Arqueología del momento, Henri Breuil, Hugo Obermaier y Jesús Carballo.

La Guerra Civil española paralizó cualquier tipo de excavación e investigación y no fue hasta 1951 cuando un activo e inquieto grupo espeleológico, el Grupo Espeleológico Edelweiss, reanuda las actuaciones para seguir investigando la sierra y sus cavidades. Fruto de este empeño fue toda la topografía de la zona y la catalogación de todas y cada una de las cavidades de la formación.

En 1962, José Luis Uribarri, miembro del citado grupo espeleológico, descubre en la Trinchera del Ferrocarril vario Huesos fosilizados. Así pues entre 1964 y 1966 se realizan las primeras excavaciones arqueológicas y en 1972, el mismo grupo, bajo la coordinación de aquel, descubre la Galería del Sílex. Además, es en esta época cuando, gracias a las gestiones de dicho grupo de investigación, se impide la expropiación forzosa del área para ser utilizada como campo de maniobras militar. Es a partir de entonces cuando se inicia la tramitación para declarar Atapuerca como Monumento Histórico Artístico, reconocimiento que no se obtiene hasta 1987.

El descubrimiento en la Sima de los Huesos de los primeros restos de Homo heidelbergensis, en 1976, favoreció que en 1977 se presentara el proyecto para la creación del Equipo de Investigación de Atapuerca. Desde entonces ha sido imparable la recolección de muestras y esclarecedor el mapa evolutivo humano que se ve generando con su estudio.

En 1992, cuando Miguel Indurain arrasaba con su bicicleta por toda la geografía europea, en la Sima de los Huesos se encontraban multitud de restos bien conservados de Homo heidelbergensis, como aquel cráneo-5 que, en honor al deportista navarro, se vino a denominar Miguelón y que el desarrolló de las investigaciones nos fue desvelando que la vida de su desafortunado portador sufrió un trágico acontecimiento, en forma de dura pedrada, que posteriormente desencadenó su muerte.

 Foto: Cráneo de Miguelón / Junta Castilla y León

En 1994, se descubrieron, en el yacimiento de la Gran Dolina, los restos de un individuo que datarían de unos 850.000 años de antigüedad. El hallazgo fue producido por Aurora Martin, quien ahora es Coordinadora del Museo de la Evolución Humana, en Burgos, España, y el individuo, que posteriormente se catalogó como Homo antecessor,  vino a denominarse afectivamente “Niño de la Gran Dolina”.

En 2007 se descubren restos de la primera especie homínida, aun sin catalogar, que debió habitar la sierra, hace unos 1,2 - 1,3 millones de años, encontrados en la Sima del Elefante. 

En la campaña de 2012, además de encontrar restos de Homo heidelbergensis, se hallaron herramientas, y algo muy curioso, único, restos de un oso que habitó la zona, entre oso pardo y oso de las cavernas, el “Ursus dolinensis” u Oso de la Dolina.

En 2013 se encontró un pequeño cuchillo de sílex, que data, según los expertos de aproximadamente 1,4 millones de años.

En la actualidad, tras los últimos descubrimientos de la campaña de este año 2015, el Equipo de Investigación de Atapuerca, dirigido por José María Bermúdez de Castro y por Juan Luis Arsuaga, que tantos éxitos científicos han cosechado, se esfuerza por esclarecer el panorama de la Prehistoria en aquella sierra burgalesa, además de mantener constante aquella pasión por el descubrimiento de nuevas especies homínidas.







lunes, 22 de junio de 2015

Hallado sapiens bichozno de un neandertal

ENÉSIMAS NUEVAS.
Alexis Pardillos.
Fuentes: SINC, Nature


Oase 1, Imagen: Svante Pääbo, Max Planck Institute for Evolutionary Anthropology / Nature



Últimos estudios sobre ADN del genoma humano, publicados en la revista Nature y realizados sobre restos hallados en febrero del año 2002, en Rumanía, revelan que uno de los individuos a los que pertenecían aquellos restos era un Homo sapiens descendiente de un Homo neanderthalensis, fruto del  tan buscado eslabón, en los últimos tiempos, entre ambas especies.

Los restos, una mandíbula con una datación de entre unos 35.000 y 40.500 años de antigüedad y un cráneo de otro individuo, fueron encontrados por tres espeleólogos en la denominada cueva Peștera cu Oase, y por ello denominados Oase 1.

A medida que los sapiens, salidos de África, se iban adaptando a la zona europea, tradicionalmente ocupada por neandertales, hace unos 35.000 a 45.000 años, éstos últimos iban desapareciendo. Pero hubo tiempo para un cruce racial, que ya se evidenciaba tras los pasados hallazgos en nuestro mismo ADN, y he aquí su registro genético. 

El estudio ha sido desarrollado por el profesor David Reich, investigador en el Harvard Medical School (EE UU), que lidera el trabajo junto al profesor Svante Pääbo y su equipo, del Max Planck Institute for Evolutionary Anthropology, de Leipzig, Alemania,  que sigue el rastro de ese 2 a 4% neandertal de ADN del que en la actualidad  se compone el  genoma humano de cada uno de los homo no africanos.

La muestra,  Oase 1, el fósil de homo sapiens moderno más antiguo encontrado en Europa hasta la fecha, parece presentar una filiación neandertal en su genoma de entre un 6 y un 9,4%, muy superior al de ningún registro analizado hasta la fecha.

Esto parece evidenciar que ese individuo procedía de un cruce con un neandertal realizado en aproximadamente una quinta o una sexta generación previa, unos 200 años antes de su propia existencia. 

Así pues podríamos encontrarnos ante el bichozno o el pentanieto de aquel Homo neanderthalensis que se fundió con nuestra especie.

A pesar de que los análisis revelan que la mandíbula presenta mayores semejanzas genéticas con asiáticos del Este y con nativos americanos, su aportación de ADN neandertal en nuestro genoma parece innegable, cuya mezcla además potenció e instauró nuevas  defensas en nuestro organismo.

Efectivamente no fue negativa para aquellos primeros hombres modernos ni para los actuales, no envileció la especie humana si no que, tal y como propuso un estudio de investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidadde Stanford, al contrario, aquella mezcla fortaleció nuestro sistema inmunológico introduciendo  nuevas variantes de genes, entre ellos los HLA, que pasaron a reconocer  y destruir los nuevos patógenos con una variabilidad y flexibilidad tal y como requería la rápida evolución de los propios virus. Es por aquellos antígenos generados en todos los descendientes de aquella mezcla que, por ejemplo, podemos reponernos rápidamente de un catarro, gozando, en general la especie humana, de un excelente sistema inmunológico.