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martes, 3 de noviembre de 2015

Un primate de 11 millones de años en un vertedero catalán

ENÉSIMAS NUEVAS
Alexis Pardillos
Fuente:  ICP, SA, SINC

Paradojas de la vida. En el lugar donde en la actualidad se ubica el vertedero de Can Mata en la localidad barcelonesa de Els Hostalets de Pierola, hace unos 11 millones y medio de años había mucho más que basura.  

Aspecto de Pliobates cataloniae. Imagen ICP
 
 Aquel lugar  parece que vino a ser, en aquellos tiempos, como un gran vergel boscoso de vegetación y fauna propiciado por un clima cálido y húmedo, con temperaturas subtropicales superiores a las actuales. Más de 75 especies han sido por el momento encontradas en ese maravilloso emplazamiento de la península ibérica, enmarcado geológicamente dentro de la cuenca neógena del Vallés-Penedés, por lo que se viene constatando hasta el momento cuna y, en cualquier caso, gran reducto de aquella prehistórica vida.
Los rellenos de esta cuenca están compuestos por capas intercaladas de ambientes marinos y de transición. Las partes inferiores pertenecen al Mioceno Inferior y  las superiores al Mioceno Medio-Superior.
 

Composición vista aérea Google con plano de las áreas de excavación.

Debido a la riqueza paleontológica, la Administración se vio obligada a intervenir en el vertedero y desde el año 2002 son ya más de 70.000 los fósiles hallados y múltiples las especies de hominoideos descubiertas, claves para ir desentramando la evolución de la que ineludiblemente parece que no podemos escaparnos.
En esta ocasión y tras el análisis exhaustivo de 70 huesos procedentes de una hembra de primate de una constitución de unos 5 kgs. de peso, descubiertos en aquel vertedero en el año 2011, científicos del Instituto Catalán de Paleontología Miquel Crusafont (ICP) revelan que dicho ejemplar viene a ser una especie de nexo entre los homínidos (grandes simios y humanos) y los hilobátidos (gibones y simangs) ambos pertenecientes al grupo de los hominoideos. Los expertos, afectivamente, han llamado "Laia" a aquel individuo.
Los datos apuntan a que la especie vvió hace unos 11,6 millones de años, momento  posterior a la  separación entre monos y antropomorfos pero anterior a la división entre gibones y homínidos.
Se trata de un descendiente tardío de un hominoideo basal. En algún momento del Mioceno Inferior o Medio un antepasado de este Pliobates cataloniae salió de África y se dirigió hacia Eurasia.
El cráneo de este nuevo espécimen hallado es más parecido al de los hilobátidos “tanto en forma general como por algunas características de la base del cráneo exclusivas de los gibones actuales” tal y como señala David Alba, principal autor del estudio, paleobiólogo de aquel instituto (ICP), para SINC.
Con un grado encefálico similar al de los actuales monos y gibones, el Pliobates cataloniae, trepaba lenta y sigilosamente por los árboles, con una gran flexibilidad y capacidad para colgarse por las ramas.
Las huellas microscópicas de los alimentos en los dientes de aquella criatura delatan una dieta frugívora tanto de frutos blandos como duros.

Arbol evolutivo, 1891 (Ernst Haeckel)
 
Lo más curioso del hallazgo es que características del codo y de la muñeca de esta especie son compartidas por hilobátidos y homínidos, lo que delata que todos proceden de un ancestro común. Hasta la fecha parecía que el ancestro común entre homínidos e hilobátidos sería de gran tamaño, ya que todos los hominoideos fósiles así lo eran. Este hallazgo trastoca todo lo que hasta ahora se pensaba.
Ya desde 2002 se han venido encontrando en este vertedero de Can Mata de Barcelona diferentes especies hominoideas, Pierolapithecus catalaunicus, apodado cariñosamente “Pau”, descubierto aquel mismo año, Anoiapithecus brevirostris en 2009 y Pliopithecus canmatensis hallado en 2010, que fue un miembro de la superfamilia de los pliopitecoideos, un grupo de simios del Viejo Mundo extintos que preceden a la divergencia entre cercopitecoideos (monos) y hominoideos (antropomorfos).
 

Pierolapithecus catalanicus, "Pau", hallado en 2002 / Imagen Todd Marshall / Science


Además se han localizado restos, en este paradisíaco yacimiento, de gran cantidad de especies animales, hasta ahora un total de 75,  pertenecientes a otros grupos faunísticos, entre las que cabe destacar, Gomphoterium angustidens, Deinotherium giganteum, Prolagus oeningensis, Dorcatherium, Anchitherium, Alicornops simorrensis, Micromerys flourensianus, Euprox furcatus, Miotragocerus sp., Chalicotherium,  etc…

Para profundizar en la fauna y las características de este maravilloso enclave prehistórico os recomiendo el estudio del CSIC que podéis consultar AQUÍ.
¡¡ Enhorabuena a todo ese equipo de investigadores de nuestro pasado y en general a la Ciencia por este increíble hallazgo !!

No cabe duda de que este emplazamiento nos va a seguir dando, en un futuro, sorpresas sobre los seres que lo habitaron en el pasado, para que los tengamos muy presentes.


 
 
 

martes, 20 de octubre de 2015

El Homo sapiens llegó a Asia antes de lo pensado

ENÉSIMAS NUEVAS
Alexis Pardillos
Fuente: Nature, SINC

 Mapa de ubicación mundial del hallazgo en Daoxian

Se suponía que el  Homo sapiens había emigrado desde África hasta Asia Oriental hacía entre unos 40.000 y 60.000 años. Estas eran las estimaciones en función de que los restos humanos más antiguos  hallados en aquellas latitudes no superaban los 45.000 años.
Recientemente, un grupo internacional de arqueólogos ha descubierto en la cueva de Fuyan, en Daoxian, al Sur de China, un conjunto de 47 dientes, pertenecientes a Homo sapiens, con una antigüedad de entre 80.000 y 120.000 años, lo cual adelantaría en unos 20.000 años la llegada de nuestros primeros ancestros al continente asiático.

Parte de los 47 dientes encontrados en China. Foto: S. Xing X-J. Wu 
Los dientes, que son algo más pequeños que los encontrados en yacimientos de África, Europa y otras partes de Asia,  evidencian que ya el hombre había llegado a esos confines asiáticos entre 30.000 y 70.000 años antes que al continente europeo. Pero, ¿qué fue lo que impidió o retuvo la expansión de aquellos primeros hombres hacia latitudes más occidentales? El Homo sapiens no llegó a Europa hasta hace entre unos 40.000 a 60.000 años.
Es posible, como barajan algunas hipótesis, que fuera el neandertal el que durante tantos años y hasta su decadencia, defendió a ultranza aquellas tierras, no permitiendo el acceso de otra especie homínida diferente a la suya.
Entre 1925 y 1935 se descubrieron en las cuevas de Skhul  y Qafzeh, en Israel, diferentes restos de homínidos que presentaban una suerte de mezcla fisionómica entre los homínidos más arcaicos y los sapiens modernos. Aquellos restos tenían entre 80.000 y 120.000 años y sus dueños, que se habían desarollado en la cultura Musteriense, se habían expandido  hasta el punto más alejado de su origen, tal y como se pensaba.
El hallazgo de estos dientes en China, conlleva así pues, que no solo llegaron hasta territorios israelíes aquellos primeros homínidos procedentes de África, si no que, en aquellas primeras incursiones, mucho antes de las generalizadas hace unos 40.000 años, aquellos homínidos habían logrado alcanzar el continente asiático, aunque fuese de una manera aislada y diseminada. Es lógico pensar que una travesía hacia el Este sería más llevadera climática y ambientalmente que hacia el Norte, donde encontrarían, aquellos humanos, grandes desiertos y estremecedores inviernos.
 
 
Ubicación geográfica y estratigrafía de la cueva de Fuyan / Imagen: Y-J Cai, X-X Yang, X-J Wu

El estudio, trabajo de, entre otros, la arqueóloga de la Universidad de Burgos, María Martinón-Torres y el experto arqueólogo José María Bermúdez de Castro, fue publicado en la revista Nature el pasado 14 de octubre.
Hay, así pues, que reconstruir, de nuevo el mapa del trayecto seguido por los sapiens en su expansión por el mundo, al menos cronológicamente.

Mapa actualizado de las tempranas y las tardías migraciones. Imagen: Nature
 
Y seguir planteándonos cuál fue el motivo de aquella expansión, si fue debida a circunstancias externas o, por el contrario, un desarrollo notable de las capacidades cognitivas apostaban por la búsqueda de un territorio ideal, como si fuera una quimérica caravana de hombres y mujeres siguiendo, quien sabe, leyendas y mitos, en aquellos prehistóricos y lejanos tiempos del pasado.