miércoles, 6 de enero de 2021

DOS MISTERIOSAS ESFERAS ROJAS LUMINOSAS SOBREVUELAN RIVAS-VACIAMADRID, EN MADRID, NADA MÁS COMENZAR EL 2021

Alexis Pardillos
Rivas-Vaciamadrid



Foto extraída de la grabación donde pueden verse las dos esferas.


El día 1 de enero de 2021, apenas acababa de comenzar el nuevo año y la nueva década, hacia las 00,33 horas de la madrugada, hora local, se produjo, en el área visual de la localidad de Rivas-Vaciamadrid, en Madrid, España, un fenómeno impresionante, de magnitudes extraordinarias y del cual, y por designios de la casualidad y del destino fui afortunado testigo, junto a mi madre, que me acompañaba en aquellos precisos y preciosos momentos.

Procedo en este artículo a describir pormenorizadamente los hechos, para que el tiempo no disipe la huella tan intensa, por otro lado, que el fenómeno dejó en mi registro.  Aunque existe una grabación que realicé, es muy somera, la verdad, pero creo que suficiente para demostrar el acontecimiento y mostrar los objetos. Pueden visualizarla al final del artículo.

Tras la cena de Nochevieja con mis progenitores y una vez contadas las uvas, las campanadas y las felicitaciones, mis padres me acercan en coche a mi domicilio en Rivas-Vaciamadrid, no muy lejos del suyo, pero sí de una punta a otra de la misma localidad.

Antes de llegar a casa realizamos parada en cajero de una entidad bancaria en la Torre Azul en pleno centro de Covibar, en la misma localidad, ya que precisaba yo de realizar una operación bancaria.

Tras efectuar aquella, a las 00,33 h. aproximadamente, y nada más alzar la vista hacia el horizonte perfilado desde el aparcamiento aledaño a la citada sucursal, observo en la lejanía, y a unos 3 o 4 kms. de distancia, en dirección desde Valencia, un objeto luminoso de color rojo intenso en aproximación, de considerable magnitud visual, de al menos -8, casi el doble que la de Venus, y subiendo a medida que se acercaba, a una altura muy baja, unos 600 - 700 mtrs., y con un parpadeo constante e irregular, que no seguía ningún patrón, como las estrellas al parpadear.  ¿Pudiera ser que fuera una avión aproximándose al aeropuerto Adolfo Suarez, situado más hacia el Norte dentro de la capital madrileña? Esta hipótesis, que fue la primera que se me ocurrió, me dejaba mucha duda, por la altitud, a unos 2000 pies, más o menos 600 o 700 mtrs., por el aspecto, por el recorrido que estaba haciendo el objeto y por la hora y el momento tan peculiar en que nos encontrábamos.

Trayectoria inicial de los objetos sobre foto del emplazamiento 

Continuaba viendo como el objeto se iba acercando, en la lejanía y que cada vez se veía más brillante. A los 10 o 15 segundos comenzaba, ¡oh sorpresa!, a aparecer otro objeto similar tras de el, como a 500 mts. y, poco a poco, fue igualmente acercándose, siguiendo los pasos del primero, siempre guardando aquella aparente distancia.  

Mi madre se asomó fuera del coche  situado a unos 15 metros de mi ubicación al verme absorto observando el cielo y, al llamarla, se unió al espectáculo visual como segunda testigo ocasional del acontecimiento. Aunque  en un principio era igual de escéptica que yo, pronto se dio cuenta también de que algo no cuadraba, al ser los objetos de un color tan rojizo y un brillo tan potente.

Ahora los dos objetos, en orden, realizaban una curva abierta y viraban hacia su derecha, dirección Norte. Siempre se veía a un primer objeto y otro detrás, de luminosidad inferior por la distancia, pero a medida que se alejaba uno y se acercaba el otro se comprobaba que los dos eran de las mismas dimensiones, de la misma luminosidad y de la misma naturaleza.

El brillo y el pestañeo luminoso eran tales que no nos permitían definir más que dos cuerpos celestes extremadamente brillantes y parpadeantes en movimiento, incluso en el momento en que más cerca distamos de ellos.

Ahora mis inquietudes comenzaban a ser otras, pues no podían ser dos aviones civiles, siguiéndose a esa tan escasa distancia. Es cuando pensé que podría tratarse de dos cazas, que de alguna manera estaban haciendo algún tipo de reconocimiento y que el color rojo y la intermitencia del brillo sería producida por los motores de propulsión, al verlos en la oscuridad nocturna, pero todo esto por seguir buscando una explicación lógica. No podía estar otra cosa pasando. Buscaba la normalidad de la situación por la naturalidad con que todo se estaba produciendo. A pesar de la gran apertura de mi mente, en ese preciso momento me sentí bastante escéptico, quizás por despejar todo tipo posibilidades, aunque en el fondo desde el primer momento intuía que no se trataba de algo normal.  Además, como decirlo, desde el primer momento, no se desenvolvían como aviones, sino que es más como si surcaran el aire, con desenvoltura y libertad.


Trayectoria inicial de los objetos sobre mapa Google

No había ningún sonido en el ambiente del tipo que generarían ese tipo de aviones de combate, tan solo el ruido de algunos petardos. El brillo de los objetos y sus destellos, insisto, eran demasiado potentes.

Luego está la teoría de los drones. Demasiada luz, demasiada velocidad, ese pestañeo irregular, y resultaría extraño, además, que dos drones volaran uno seguido del otro. 

Los objetos atravesaron todo Rivas-Vaciamadrid, en dirección hacia el Norte. Atravesaron por delante de nuestras cabezas de uno a otro lado hasta, por un momento, parecer que se alejaban en aquel septentrional horizonte. Desde que aparecieron en mi vista, lejanos aun, hasta que llegaron a aquel punto de alejamiento, habría transcurrido algo más de un minuto. Suponiendo un recorrido desde su visión de unos 6-7 kms. si no más, la velocidad del objeto alcanzaría aproximadamente del orden de los 300/400 kms/h. 

Fue entonces cuando se me ocurrió, y no antes,  utilizar mi teléfono móvil para grabar el fenómeno, aunque fuera ya en las últimas perspectivas lejanas de aquellos objetos, para dejar una muestra aunque fuera vaga del mismo y poder, si fuera posible, comprobar su naturaleza. Lástima, no haber reaccionado antes, pero ni pensé en ello dada la estupefacción y el análisis en vivo.

Trayectoria de los objetos sobre mapa Google con altura aprox.

Cuando saqué el teléfono y puse a grabar, pensaba que ya el objeto se había alejado demasiado, y que en cualquier caso seguía en proceso de alejamiento. Mi perspectiva a simple vista hacía parecer que el objeto se alejaba y la pantalla del dispositivo tan solo veía un puntito encarnado. Infravaloré la capacidad de las modernas cámaras de los teléfonos y pensé que solo vería un punto, tras lo cual lo centré e intenté probar acercando la imagen con el zoom incorporado para comprobar a posteriori el resultado, aunque una vez hecho esto desistí de la grabación, ante un pensamiento de invalidez de las imágenes, mis padres que se iban, y por supuesto, el frío que hacía en la calle en esa noche de frio toledano.


Trayectoria  de los objetos sobre mapa Google.

Trabajé más de 6 años en el aeropuerto de Barajas, tanto en terminal como en pista y he visto multitud de aproximaciones, despegues y aterrizajes de aviones. Además, poseo la titulación de Técnico en Operaciones de Vuelo y Aeroportuarias y, en cierta manera, conozco el mecanismo de los aviones, sus maniobras, movimientos y de sus procedimientos. Por otro lado, gran aficionado a la Astronomía desde pequeñito, he visto, por decirlo de alguna manera, en mi vida, casi diría todo tipo de fenómenos celestes habidos y por haber, resultando ser el que veía en esta ocasión un hecho que no respondía a ningún otro por mi visto hasta la fecha en Astronomía o aviación.

Tras observar ya en estudio y una vez transferida la imagen al ordenador, la sorpresa es mayúscula, al esclarecer bastante la forma de los objetos y comprobar, no solo que no se estaban alejando sino que tras haberse detenido, el más cercano, se dirigía lentamente hacia la derecha, a una velocidad muy lenta, muy inferior y que nada tenía que ver con la inicialmente experimentada por los mismos desde su aparición y al cruzar el cielo ripense. Tardaron menos de dos minutos desde que los vi aparecer por el horizonte hasta que atravesaron Rivas y se situaron en el horizonte septentrional, donde comienza la grabación, a las 00,35 h. De pronto parece que el objeto se para en un punto. Desde mi perspectiva a simple vista permanecía la sensación del alejamiento del objeto, por lo que, a pesar de seguir el punto luminoso en el centro de la cámara del móvil, decidí cortar la grabación y no hacer esperar más a mis padres que me aguardaban en el vehículo.

No obstante, la grabación, aunque de corta duración, creo que es concluyente, y el fenómeno queda capturado y cazado para demostración de su veracidad. 

Y es esta, así pues, la prueba irrefutable de que efectivamente no se trataba de un caza ni de ningún otro objeto volador conocido, pues ninguna aeronave dispone de esa luminosidad inusitada ni es capaz de alcanzar una velocidad como la inicial del objeto, a varios cientos de kms./hora y posteriormente detenerse y realizar una maniobra de desplazamiento lateral horizontal tan lentamente. Todo ello salvo que desde algún cuerpo de seguridad nos indiquen el tránsito que se describe como ruta de dos drones  con similares magnitudes y características, seguidos uno del otro en aquel preciso momento.

Sería factible que desde los radares y la Torre de Control aéreo de Barajas pudieran haber detectado algo, sobre todo a nivel visual, pues el fenómeno lumínico fue de enorme magnitud, como vengo reiterando.

Tras observar y analizar detenidamente las imágenes grabadas y posicionar el objeto a través de las referencias visuales en el emplazamiento donde se detuvo, podemos determinar, por cálculos visuales aproximados, que fue de unos 3 kms. la distancia desde el lugar de avistamiento hasta donde estaba el objeto, como podrán ver en el video. Curiosamente a esa distancia y en la dirección que marca la línea recta que se prolonga al continuar el Paseo de la Estación, sobre el que se situaba el cuerpo luminoso, se encuentra la Ermita del Cristo de Rivas, lugar mágico y telúrico, por si no lo saben, enclavado en esta localidad. Según estas referencias, la distancia entre el objeto y el punto desde donde se efectúa el avistamiento, por la  hipotenusa, sería de 2,82 Kms.


Ubicación de la detención del objeto 2 sobre la  Ermita del Cristo de Rivas

El análisis de la ampliación de algunos planos del objeto extraídos es realmente extraño y espeluznante, y pienso que desde otras entidades con equipos y software más potente y avanzado podrán extraerse de las imágenes visiones más certeras y esclarecedoras del objeto que las obtenidas hasta el momento por mis medios. La primera que se muestra, incluso, parece tener una forma perfectamente hexagonal, como pueden observar entre otras, lo que atribuiría realmente una forma poliédrica hexagonal a los objetos, que se denota en otros fotogramas.







Es, a la vista, como si alrededor de cada objeto orbitaran elementos que eclipsaran su magnífica luz produciendo así esa constante intermitencia. Esa propia rotación del objeto al trasladarse pareciera favorecer dichos irregulares y rápidos pestañeos, a la vez de otorgar al objeto una forma esférica a simple vista

Por otro lado, alguien, algún vecino de Rivas, igualmente debió ser testigo del acontecimiento, a pesar de producirse en ese momento tan de estar en casa. Pronto lo sabremos al trasladar este artículo con los hechos a las Redes Sociales locales de esta ciudad, haciendo un llamamiento y deseando pueda ser corroborado seriamente, por otras personas que también lo vieran o incluso hubieran podido captarlo en algún soporte.


  VIDEO DEL AVISTAMIENTO


En las imágenes podemos ver como, una vez se han detenido en la lejanía los objetos, uno más próximo y el otro más al fondo, que también destellea, el más cercano se desplaza lentamente a la izquierda y es cuando voy aproximando el zoom, que en algún momento llega a obtener enfoque, antes de cortar la grabación.

Los objetos sin duda alguna y en cualquier caso estaban dirigidos de manera inteligente. Pudiera ser que fueran un fenómeno mágico y extraño orquestado por la naturaleza o quizás artefactos que procediesen de más allá de nuestro sistema solar, de algún lugar intergaláctico o de alguna nave nodriza oculta no lejos de nuestro planeta, dirigidos por inteligencia extraterrestre. En cualquier caso, no dejarán de ser O.V.N.I.s (Objetos Volantes No Identificados) los observados y capturados sobre Rivas-Vaciamadrid en esa noche tan especial, hasta que alguien nos demuestre lo contrario.

Espectacular comienzo de año, así pues, en esta localidad del sureste madrileño, que da un toque mágico, si cabe, a este año entrante que viene prometiendo albergar la panacea universal para remedio de la pandemia mundial que nos asola.

Salud y Feliz 2021, amig@s.



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